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Medidas Fiscales ante el Covid-19. Que podemos aprender del derecho comparado?

En los dos magníficos trabajos publicados la semana pasada en el Blog, mi admirado amigo el Profesor García Novoa analizó las medidas tributarias adoptadas hasta el momento en España y formuló, con el acierto y precisión que siempre le caracteriza, diversas propuestas de reforma impositiva con incidencia directa en empresas y autónomos. En esta misma línea y dado que lo relacionado con el maldito coronavirus lo invade todo, me gustaría dedicar esta entrada a hacer un breve repaso por las medidas que se están aprobando en otros países de nuestro entorno y en los territorios forales porque algunas de ellas podrían estudiarse para complementar las ya introducidas en España para el territorio común.

Pero antes de entrar en materia me permitirá el lector que ponga de manifiesto lo difícil que me resulta escribir sobre temas tributarios en un momento en el que nuestra vida ha dado un vuelco tan tremendo por una crisis que nadie vio venir y para la que ningún Estado estaba suficientemente preparado. Estamos sometidos a una durísima prueba colectiva que parecía inicialmente una pesadilla, pero que poco a poco vamos asimilando. En algún momento terminará y se podrá evaluar el alcance económico, pero esto será a medio o largo plazo porque ahora es totalmente secundario frente a lo verdaderamente importante que es atender al drama humano que estamos padeciendo y a la protección de nuestra salud y la de nuestras familias.

 Dejando al margen las numerosas medidas de naturaleza laboral, en España se han aprobado hasta el momento dos tipos de medidas para afrontar urgentemente los problemas de liquidez derivados de la falta de actividad económica producida por la pandemia. La primera de ellas, que sí es de naturaleza tributaria, se contiene en el artículo 14 del Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo, donde se contempla la posibilidad de solicitar aplazamientos  para las declaraciones-liquidaciones y autoliquidaciones cuyo plazo de presentación e ingreso finalice desde el 13 de marzo y hasta el 30 de mayo de 2020 –afecta por tanto a todo lo relacionado con el primer trimestre (IRPF e IVA)  y el primer pago fraccionado del Impuesto sobre Sociedades--, siempre que las solicitudes presentadas hasta esa fecha reúnan los requisitos a los que se refiere el artículo 82.2.a) de la Ley anterior. Esto implica que este régimen especial de aplazamientos abarca a todo tipo de deudas, incluso las que antes eran inaplazables como retenciones y pagos fraccionados o difícilmente aplazables como el IVA, cuyo importe “en conjunto” no exceda de 30.000 euros, que son las que de conformidad con la Orden HAP/2178/2015, de 9 de octubre, no requieren de aportación de garantía. El plazo será de seis meses y no se devengarán intereses de demora pero sólo durante los tres primeros meses del aplazamiento.  Esta medida sólo es aplicable a las personas o entidades con  volumen  de  operaciones  no  superior  a  6.010.121,04 euros. Por tanto, ni las grandes empresas ni tampoco las empresas de reducida dimensión cuyo volumen de operaciones se sitúe entre esa cantidad y diez millones de euros podrán beneficiarse de esta medida, pese a que muchas de ellas también podrán sufrir problemas de falta de liquidez.

La segunda medida, que no tiene naturaleza  tributaria, se recoge en el Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo y consiste en la posibilidad de solicitar hasta el 30 de septiembre préstamos avalados por el Instituto de Crédito Oficial para cubrir necesidades de liquidez, siempre y cuando se cumplan los requisitos previstos en el Acuerdo del Consejo de Ministros de 24 de marzo de 2020.

¿Son suficientes estas medidas? Para responder a esta pregunta puede ser útil ver qué es lo que están haciendo otros países. Los paquetes normativos aprobados presentan algunos elementos comunes. Así, en el ámbito de la Unión Europea la mayoría de países de nuestro entorno (Alemania, Austria, Francia, Italia y Portugal) han aprobado tanto la posibilidad de aplazar el pago de impuestos a solicitud del contribuyente como ha ocurrido en España como directamente una moratoria o si se prefiere una ampliación de los plazos para su presentación y pago.

En cuanto a los aplazamientos de pago me quiero detener en el caso de Alemania. Allí se aprobó el pasado 19 de marzo un Decreto del Ministerio de Hacienda de medidas fiscales que contempla la posibilidad de aplazar el pago sin intereses de impuestos ya vencidos o que venzan hasta el 31 de diciembre de 2020. Esta medida se aplica al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, al Impuesto sobre Sociedades y al IVA. Las Administraciones tributarias tienen instrucciones de no imponer estrictos requisitos cuando revisen las condiciones para conceder los aplazamientos y sobre todo de no rechazar las solicitudes porque los contribuyentes no puedan probar el valor de los daños que hayan podido sufrir. En Alemania la gestión de los principales impuestos está descentralizada y corresponde a los Länder, lo que en ocasiones genera problemas. De hecho, los modelos simplificados para solicitar estos aplazamientos no se han aprobado todavía en todos los Länder y los modelos aprobados hasta la fecha en Baviera y Renania del Norte-Westfalia no son válidos en otros. En Alemania incluso se contempla la posibilidad de solicitar el aplazamiento sin intereses de impuestos con vencimiento posterior al 31 de diciembre de 2020, aunque en estos casos el precitado Decreto exige una justificación especial.

En Francia también se ha aprobado la posibilidad de solicitar un aplazamiento por un período de 3 meses sin intereses y sin necesidad de presentar ningún tipo de justificación del pago especialmente del Impuesto sobre Sociedades y de los dos impuestos directos cuya suma equivale el IAE español (me refiero a la Cotisation Foncière des Entreprises y a la Cotisation sur la Valeur Ajouté des Entreprises).

Otra medida aprobada en Alemania consiste en la posibilidad de solicitar reducciones de los pagos a cuenta a realizar por autónomos y empresarios, si estos pueden demostrar que se han visto directamente afectados por el COVID-19. De nuevo aquí se prevé que estas solicitudes no deben ser rechazadas por la Administración en el caso de que los contribuyentes no puedan probar el valor de las pérdidas incurridas de forma detallada. Según la Circular dictada por el Ministerio de Hacienda alemán tan pronto como quede claro que los ingresos de un contribuyente en el año en curso serán más bajos de lo esperado antes de la pandemia, los pagos anticipados se reducirán con el fin de aumentar su liquidez. Y también en Alemania el precitado Decreto del Ministerio de Hacienda alemán recoge la suspensión hasta el 31 de diciembre de 2020 de la posibilidad de embargar cuentas corrientes y de imponer en general recargos por pagos atrasados, siempre que el deudor pueda acreditar que se ha visto directamente afectado por los efectos del coronavirus. Esta medida también se aplica al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, al Impuesto sobre Sociedades y al IVA.

Pero sin duda alguna la medida estrella aprobada hasta el momento desde una perspectiva comparada para reforzar la liquidez de los contribuyentes es la ampliación de plazos para la presentación de declaraciones-liquidaciones y autoliquidaciones. Esta ampliación de plazos afecta a todo tipo de impuestos y ha sido adoptada tanto en Estados unitarios como en Estados federales. Fuera de la Unión Europea me quedaría con el ejemplo de Estados Unidos, donde se ha ampliado el plazo para la presentación de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas desde el 15 de abril hasta el 15 de julio. En algunos Estados se ha ampliado todavía más. Este es el caso de Colorado donde la ampliación del plazo para la presentación es de 6 meses, es decir, hasta el 15 de octubre de 2020 y en Iowa donde la ampliación abarca hasta el 31 de julio de 2020.

 En el ámbito de la Unión Europea, se puede afirmar que es generalizada la ampliación de plazos para la presentación de las declaraciones de los principales impuestos. Por poner algunos ejemplos, en Italia también se han ampliado los plazos para los pagos de cotizaciones sociales y tributos cuyo plazo vencía entre el 8 de marzo y el 31 de mayo. Dependiendo del impuesto de que se trate la presentación de la declaración y en su caso el pago se podrá efectuar hasta el 31 de mayo de 2020 o en un máximo de cinco cuotas mensuales iguales, a partir de mayo de 2020, sin intereses de demora ni sanciones o hasta el 30 de junio de 2020, también sin sanciones. Así se contempla en el artículo 62 del Decreto-Ley n. 18/2020, de 17 de marzo, conocido como Súper Decreto y que deberá convertirse en Ley en el plazo de sesenta días, pudiendo producirse cambios durante su tramitación parlamentaria.

En Portugal se han ampliado los plazos para la presentación del Impuesto sobre Sociedades (modelo 22) correspondiente a 2019 desde el 31 de mayo al 31 de julio de 2020, sin intereses ni recargos, para el pago de la primera cuota del pago especial a cuenta (pagamento especial por conta) con vencimiento en marzo al 30 de junio de 2020, y para el pago de la primera cuota del pago a cuenta (pagamento per conta) y la primera cuota adicional a cuenta (prestaçao do pagamento adicional per conta) por parte de las empresas con vencimiento en julio al 31 de agosto de 2020. Junto a la anterior en Portugal se ha aprobado que las situaciones de infección o aislamiento preventivo de los contribuyentes y sus asesores que sean certificadas por las autoridades sanitarias, se considerarán causa razonable de retraso en el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

En Grecia se ha aprobado una ampliación de cuatro meses para el pago de los impuestos que vencían en el mes de marzo de 2020, sin imposición de multas o intereses de demora. Para el caso de los impuestos que vencen en el período comprendido entre el 11 de marzo de 2020 y el 31 de abril de 2020, la extensión de plazos llega hasta el 31 de agosto de 2020. También se han ampliado los plazos para la presentación de las declaraciones del IRPF, Impuesto sobre Sociedades e IVA sin sanción hasta el 31 de julio de 2020 en la República Checa. Hay países que no han sido tan generosos en la ampliación de plazos. Este es el caso de Bélgica, donde la ampliación que se ha aprobado del plazo para la presentación de la declaración tanto del IRPF como del IS es de dos meses. También se ha ampliado hasta el 6 de abril el plazo para presentar las declaraciones del IVA correspondientes a febrero 2020 y hasta el 7 de mayo las declaraciones de este tributo correspondientes a marzo 2020 y al primer trimestre 2020. En Bélgica se han aprobado igualmente reducciones en las sanciones por pago atrasado de los tributos devengados antes del 12 de marzo de 2020 y la posibilidad de formular un plan especial de pago del IVA y de las retenciones, siempre que se demuestre que las dificultades de pago están vinculadas al COVID-19.

Fuera de la Unión Europea en Noruega la ampliación de plazos ha sido muy generosa. Así, los plazos para abonar los pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades que vencían el 15 de abril de 2020 se han retrasado hasta el 1 de septiembre de 2020. También se ha retrasado en este país el plazo para el pago del primer período 2020 del IVA que vencía el 14 de abril y que se pospone hasta el 10 de junio de 2020.

En España, la Diputación foral de Álava y la Comunidad Foral de Navarra  han ampliado los plazos para la presentación de ingreso de las autoliquidaciones trimestrales correspondientes al primer trimestre de 2020 hasta el 1 de junio de 2020. Así se establece en el artículo 3.Tres del Decreto Normativo de Urgencia Fiscal 2/2020, del Consejo de Gobierno Foral de Álava, de 18 de marzo y de forma más clara en el artículo 12.1 del Decreto-Ley Foral, de 25 de marzo, de la Comunidad Foral de Navarra.

Otra medida que se ha aprobado para reforzar la liquidez económica de las empresas es la introducción de un procedimiento de devolución rápida de impuestos, en concreto del IVA. Por ejemplo Letonia ha previsto un plazo máximo de 30 días, aplicable además con efectos retroactivos a las liquidaciones de enero y febrero. Otros países donde también se ha aprobado acelerar las devoluciones de IVA son Francia y Grecia. Este último Estado también ha aprobado una medida similar para el IRPF, siempre que el importe de las devoluciones no exceda de 30.000 euros.

Por último, también hay países donde se ha introducido de forma transitoria un tipo reducido del IVA para ciertos productos que son necesarios para proteger contra COVID-19 (como mascarillas y guantes, líquidos antisépticos y toallitas, etc.). Así lo ha hecho Grecia que ha reducido el IVA aplicable a estos productos del 24% al 6% con efectos hasta el 31 de diciembre de 2020.

En nuestro caso, dado que políticamente se ha decidido no ampliar los plazos para la presentación de las declaraciones y autoliquidaciones correspondientes al primer trimestre, básicamente porque no pagando ponemos al Estado en una situación muy compleja, creo que sí se podría pensar en tener en cuenta de alguna manera las dificultades que se derivan del confinamiento para la presentación de las declaraciones por parte de los asesores puesto que aún son muchos los clientes que manejan su documentación en papel, sin olvidar por supuesto la concurrencia de fuerza mayor.

Pero cualesquiera que sean las decisiones que se vayan adoptando por el Gobierno no podemos perder nunca de vista que lo verdaderamente importante en este momento, como decía al principio, es dar prioridad a la protección de nuestra salud y la de nuestras familias. Mucha paciencia y mucho ánimo, España está demostrando que es un gran país y si permanecemos todos unidos ganaremos la batalla al COVID-19. 

Francisco Adame Martínez

Catedrático de Derecho Financiero y Tributario

 

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