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tiempos del cólera : Los intereses de demora o la devolución de los gastos de aval como ganancia de patrimonio

La renta en tiempos del cólera II: Los intereses de demora como ganancia de patrimonio.

Abordo la segunda entrega con un sentimiento de desesperación, ya que el gobierno de la nación, decidió no aplazar el plazo de declaración del IRPF, demandado por todas las asociaciones y colegios profesionales relacionados con el Derecho Tributario. Como siempre los asesores, los abogados, los economistas, etc. somos elevados a la categoría de “esenciales” pero también de inagotables. Al mismo tiempo, se produce una desviación de la atención gubernamental de aquellas personas/contribuyentes que no han podido presentar sus declaraciones a tiempo, porque no han podido recabar los datos correspondientes a tiempo y que se tendrán que enfrentar con sanciones o recargos cual espada de Damocles que cercenará definitivamente cualquier atisbo de afección al sistema tributario.

En la primera entrega hice referencia a las costas como ganancia de patrimonio según la Dirección General de Tributos (de Trileros según algunos amigos míos). Casualmente escasamente 6 días más tarde, el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) mediante Resolución de 1 de junio de 2020, en el recurso 00/06582/2019/00/00, zanjó la cuestión al aceptar la tesis propuesta. Mi enhorabuena al TEAC. Parece que algo está cambiando en la Calle Panamá.

En esta segunda, voy a comentar otro caso de ganancia de patrimonio sobre el que tengo ciertas dudas: los intereses de demora o la devolución de los gastos de aval percibidos por el contribuyente tras una resolución administrativa o sentencia favorable.

 Es sabido que los actos administrativos son ejecutivos porque están investidos de una presunción de veracidad y de validez que imprime carácter y que permite ejecutarlos a la Administración, en el ejercicio de su capacidad de autotutela,  aunque hayan sido recurridos.

Por tanto, la clásica regla “solve et repete” sigue en esencia vigente, y los contribuyentes afectados deben pagar, aun cuando estén cargados de razón, para evitar sorpresas desagradables tales como el embargo de sus bienes.

Si la presunta deuda (o incluso sanción) se abonó y posteriormente la Administración o los jueces anulan el acto administrativo, se devolverá la cantidad ingresada, a la que se añadirán los correspondientes intereses de demora.

Tampoco hace falta recordar que la DGT considera que los intereses de demora percibidos por el contribuyente tras una resolución estimatoria son considerados como ganancia de patrimonio, mientras que los intereses pagados por el contribuyente a la Administración no son considerados como pérdida[1].

Es decir, que ese contribuyente, indebidamente importunado, al que se le obligó a cargar con el pago de un acto ilegal, tras  varios años de insomnio, se le devuelve lo que pagó con una pequeña compensación o indemnización, por el tiempo transcurrido, que se calcula conforme dispone el artículo 26 de la LGT.

Esto es lo que le sucedió a un cliente, amigo y vecino mío.

El caso de la Sentencia nº 917 de la Sección Tercera del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, de 8 de octubre de 2019, recurso nº 223/2015.

El caso tuvo cierto eco en la literatura especializada. Así Amparo Lezcano Artal, publicó un comentario[2] en el que difundía la novedosa interpretación que del TSJ de la CV, que concluía “que los intereses de demora que se generan durante la sustanciación de un procedimiento económico-administrativo o judicial no pueden ser conceptuados ni como pérdida ni como ganancia patrimonial, según sean abonados por el contribuyente o por la Administración Tributaria”.

Pues bien, mi cliente heredó ciertos bienes y derechos de su hermano. Entre otras cosas heredó un pleito contra Hacienda. Al cabo de unos años la Audiencia Nacional anula la sanción pero confirma la liquidación. La totalidad de la deuda y sanción habían estado suspendidas mediante la prestación de un aval.

Llegado el momento, el interesado y heredero pagó la liquidación de la AEAT de su hermano más 95.722,33 euros por intereses de demora en el año 2008. Nada más pagar, solicitó la devolución del aval y posteriormente pidió la devolución de la parte proporcional de los costes de aval correspondientes a la sanción anulada, pero eso ocurrió ya en 2009.

Así le fue devuelta la cantidad de 10.051,93 euros en concepto de gastos del aval más 3.237,05 euros en concepto de intereses de demora calculados sobre la primera cifra.

El interesado recibió (a punto de prescribir el ejercicio 2008) una notificación de la AEAT por el que se iniciaba una comprobación del ejercicio 2009 para incluir como ganancia de patrimonio los intereses de demora pagados por la propia AEAT percibidos en la devolución de los costes del aval (3.237,05 euros).

¿Han visto alguna vez entrenar a un portero de balonmano? Todo el equipo dispara cañonazos al borde del área prácticamente a la vez a un portero que, desarbolado, intenta parar las que puede pero acaba siendo fusilado ya que hay disparos que no puede siquiera intuir.

Esa es la sensación que tenía mi cliente. Después de pagar una liquidación por ISD, casi como si fuera un extraño –de su hermano-, después de pagar más de 95.000 euros de intereses de demora, le liquidaban una exigua cantidad por haber percibido intereses por 3.237,05 euros.

Aparte de diversas consideraciones de carácter tributario y civil, lo que no era de recibo y era realmente sangrante, analizado desde el prisma del principio constitucional de capacidad económica es que el cobro de 3.000 euros fuera ganancia de patrimonio y el pago de 95.000 euros no fuera pérdida, o desde un punto de vista financiero, uno fuera ingreso y el otro no pudiera ser considerado gasto.

Pues bien, la Sala desestimó mi recurso, aunque esta derrota tenía sabor agridulce, ya que implícitamente reconocía que no tenía sentido el distinto tratamiento otorgado.

Entiende la Sala, con base en la doctrina civilista, que la naturaleza de los intereses de demora es compensatoria o indemnizatoria y ello lleva necesariamente a excluir su tributación en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, considerando que otro tratamiento desnaturalizaría la función indemnizatoria de esta clase de intereses y la compensación que como finalidad vienen a cumplir estos intereses quedaría alterada. Y aunque no es objeto del recurso, obiter dicta, manifiesta que los intereses cobrados por el interesado tampoco son ganancias de patrimonio.

Para la Sala de Valencia los intereses indemnizatorios no deben tributar ni en un sentido ni en  otro, lo cual evidentemente es un paso muy interesante, otorgar un tratamiento paralelo de acuerdo con su naturaleza y no en función de quien sea la persona (Estado o particular) que pague los intereses.

El asunto no está cerrado ni mucho menos[3]. Creo que queda un trecho por recorrer en este peliagudo tema y auguro vaivenes jurisprudenciales e incluso administrativos.

Esperemos que al virus le quede menos, ya que seguridad jurídica no tenemos que al menos tengamos seguridad física.

Francisco R. Serantes Peña

Abogado Tributarista

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[1] Véase el distinto tratamiento otorgado por la DGT en la consulta V2394-18, de 5 de septiembre y en la consulta 0446-00, de 6 de marzo.

[2] LEZCANO ARTAL, A., “Los intereses de demora percibidos por el contribuyente tras una resolución administrativa o sentencia favorable no son ganancia patrimonial: Sentencia nº 917 del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, de 8 de octubre, recurso nº 223/2015”, Carta tributaria. Revista de opinión, ISSN 2443-9843, Nº. 50, Wolters Kluwer, 2019.

[3] ORON MORATAL, G., “Los intereses de demora tributarios en la base imponible de los impuestos directos sobre la renta”, Carta Tributaria. Revista de Opinión, Nº 51, Sección Estudios, Wolters Kluwer, Junio 2019, Referencia LA LEY 5528/2019. En este artículo, Germán realiza una serie de matizaciones muy interesantes que alumbrarán al que quiera profundizar en el estudio del tema.

  1. Comentarios (3)

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Magnífico post, querido Fran.

Pablo G. Vázquez
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Muchas gracias, Pablo. Eres muy amable.

Francisco R. Serantes Peña
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El auto del Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso Administrativo de 21 de mayo de 2020, nº de recurso 7763/2019, Id Cendoj: 28079130012020200580, establece como cuestión de interés objetivo para la formación de jurisprudencia:
"Determinar si los intereses de demora abonados por la Agencia Tributaria al efectuar una devolución de ingresos indebidos, pese a su naturaleza indemnizatoria, se encuentran sujetos y no exentos del impuesto sobre la renta, constituyendo una ganancia patrimonial que procederá integrar en la base imponible del ahorro o, por el contrario, debe ser otro su tratamiento fiscal, atendiendo a que, por su carácter indemnizatorio, persiguen compensar o reparar el perjuicio causado como consecuencia del pago de una cantidad que nunca tuvo que ser desembolsada por el contribuyente".
Tendremos noticias sobre el asunto.

Francisco R. Serantes Peña
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