Taxlandia: Blog Fiscal y
de Opinión Tributaria

Más de 6000 suscriptores
Más de 1800 seguidores en linkedin





Participación Trust

Tratamiento de la ya no tan desconocida figura del Trust en nuestro ordenamiento jurídico tributario

Hasta la llegada de esta pandemia provocada por la nueva enfermedad Covid-19 que ha asolado a prácticamente el mundo entero, la internacionalización, la globalización y la apertura de fronteras era cada vez más acusada.

Ahora ya no podemos asegurar que en el nuevo régimen internacional que se nos viene encima -ya sea con o post coronavirus- esta apertura de fronteras se mantenga tal y como la conocíamos.

Lo que sí podemos hacer es analizar, al igual que con el origen de los virus y su funcionamiento, a determinadas figuras jurídicas que hasta hace relativamente pocos años eran desconocidas para nuestro ordenamiento jurídico.

Una de estas figuras es la conocida como “trust”, lo que a la traducción al castellano llamaríamos un fideicomiso, aunque con cientos de variantes. Sin embargo, para los países de Derecho anglosajón (Common law countries), los “trusts” son un mecanismo de inversión muy utilizado en la organización patrimonial y en la preparación para su sucesión.

 De hecho, la Hacienda Pública británica[1] define al trust como un instrumento para la administración de activos, pudiendo crearse éstos por motivos dispares, como:

  • Para controlar y proteger activos familiares,
  • Para diferir el control de unos determinados bienes o derechos en el tiempo, por ejemplo, debido a la temprana edad del beneficiario.
  • Para evitar que se gestione el patrimonio por personas incapacitadas para ello.
  • Para transmitir activos inter vivos o mortis causa.
  • Para heredar en aquellos supuestos en los que el causante no haya otorgado testamento.

La regulación del “trust” a nivel internacional la encontramos en el Convenio de la Haya sobre la ley aplicable al Trust y su reconocimiento, de 1 de julio de 1985, definiendo éste en su artículo segundo como:

“A los efectos del presente Convenio, el término "trust" se refiere a las relaciones jurídicas creadas - por acto inter vivos o mortis causa - por una persona, el constituyente, mediante la colocación de bienes bajo el control de un trustee en interés de un beneficiario o con un fin determinado.

 El trust posee las características siguientes:

 a) los bienes del trust constituyen un fondo separado y no forman parte del patrimonio del trustee;

 b) el título sobre los bienes del trust se establece en nombre del trustee o de otra persona por cuenta del trustee;

 c) el trustee tiene la facultad y la obligación, de las que debe rendir cuenta, de administrar, gestionar o disponer de los bienes según las condiciones del trust y las obligaciones particulares que la ley le imponga.

 El hecho de que el constituyente conserve ciertas prerrogativas o que el trustee posea ciertos derechos como beneficiario no es incompatible necesariamente con la existencia de un trust.”

 Sin embargo, España nunca ha llegado a ratificar este Convenio, de manera que en nuestro país no existe un reconocimiento expreso de la figura del “trust”, lo que significa que éste no surte efectos jurídicos en nuestro territorio.

El Tribunal Supremo es claro en relación con el tratamiento interno de los “trusts”, como podemos leer en su sentencia número 1632/2008 de 23 de abril:

“El "trust" constituye una figura por la que se establece una relación fiduciaria en la que una persona es el titular del derecho de propiedad sujeto a una obligación de equidad de mantener o usar la propiedad en beneficio de otra. Se puede constituir el "trust" tanto por acto "inter vivos" como "mortis causa". Se trata de un negocio jurídico ampliamente utilizado en los países del Common Law con diversas finalidades; pero resulta desconocida en derecho español, tanto material como internacional privado.

(…)

no siendo reconocida la figura jurídica del "trust" ni compatible con nuestras normas de derecho sucesorio, se ha de limitar a aplicar las disposiciones del causante contenidas en su testamento en cuanto resultan válidas y conformes con nuestro derecho, a partir de las cuales resulta correcta la adjudicación de la mitad indivisa del chalet a que se ha hecho referencia.”

En el ámbito tributario, que es el que nos ocupa en este foro, la Dirección General de Tributos[2], ha reiterado que debido a la falta de reconocimiento de esta figura, a efectos de nuestro ordenamiento jurídico, las relaciones entre los aportantes de bienes y derechos y sus destinatarios se consideran realizadas directamente entre unos y otros, como si el “trust” no existiese, imponiendo así un régimen de transparencia fiscal.

Sin embargo, cabe destacar que la Dirección General de Tributos, en su reciente consulta V3394-19 de 11 de diciembre de 2019 sienta criterio en relación con los efectos fiscales derivados de la constitución del Trust” en relación con el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

Con anterioridad a esta consulta de finales del año pasado, la Dirección General de Tributos parecía dar a entender que en algunos “trusts” como aquellos irrevocables o en los que coincidía la figura del trustee y del beneficiario, los efectos jurídicos tributarios, esto es, la transmisión de los bienes depositados en el “trust”, tenía lugar con su constitución. En este sentido, en la Consulta V0817-18, podía leerse en la conclusión Cuarta:

“No obstante, en casos como el planteado en el que coinciden la figura de trustee y beneficiario, debe valorarse, conforme a los acuerdos del “trust” y la situación de hecho, si las facultades de disposición del beneficiario sobre los bienes integrantes del “trust” son equivalentes a la titularidad sobre dichos bienes, en cuyo caso sí se entendería que la transmisión se producirá con motivo de la aportación de bienes al “trust”.

 Sin embargo, tras la Consulta V3394-19, este criterio queda superado, difiriéndose la transmisión de los bienes aportados por el constituyente del “trust”, y su efectiva tributación por el beneficiario, al momento en el que efectivamente se produzca alguna de las contingencias (inter vivos o mortis causa) que dé lugar a la adquisición de los bienes depositados en él. De esta forma se pronuncia la Dirección General de Tributos:

“CONCLUSIONES:

 Primera: A efectos fiscales del ordenamiento jurídico tributario español, a falta del reconocimiento de la figura del "trust", en principio, se tiene por no constituido, por lo que no surten efectos las relaciones jurídicas reguladas por el mismo. Por tanto, las aportaciones de bienes al "trust" constituido por el hermano del consultante no tienen, en principio, efectos. En consecuencia, las transmisiones de bienes y derechos de la persona que constituyó el "trust" —o de los rendimientos producidos por tales bienes y derechos– ordenados por el gestor del "trust" (trustee) a favor de los beneficiarios, a efectos del ordenamiento jurídico tributario español, se consideran transmisiones directas del "settlor" al beneficiario.

 Segunda: A efectos fiscales del ordenamiento jurídico tributario español y de acuerdo con la conclusión anterior, en caso de que con posterioridad a la aportación de bienes al "trust" se formalice la donación de todo o parte de los bienes aportados en un documento al efecto en el que los beneficiarios acepten la donación, se entenderá producida una transmisión inter vivos directamente del "settlor" a aquellos beneficiarios que hayan aceptado la donación, pues tal transmisión no se entendió producida con la aportación de los bienes al "trust".”

 Este cambio doctrinal supone un mayor acercamiento a la realidad de esta figura y, pese a que resulte desconocida en nuestro ordenamiento jurídico interno se mantiene el diferimiento en la transmisión hasta que se cumple alguna de las circunstancias contenidas en el propio documento de constitución.

Aunque la constitución de un “trust” no tenga ningún beneficio fiscal en España, su creación sí puede resultar de utilidad para quienes tengan un patrimonio importante a nivel internacional, a la hora de planificar una futura sucesión de éste. Es por ello que, cada vez con más frecuencia, la figura del “trust” se adentra en las relaciones patrimoniales y familiares de sujetos pasivos residentes en España, obligando a las autoridades fiscales a conocer y a delimitar sus efectos.

Laura Campanon Galiana

Abogada y asesora Fiscal

#𝔱𝔞𝔵𝔩𝔞𝔫𝔡𝔦𝔞


[1] https://www.gov.uk/trusts-taxes
[2] Entre otras, encontramos las consultas V1991-08, V0010-10, V0936-13, V0695-17 o V817-18.

  1. Comentarios (3)

  2. Agregar el tuyo
This comment was minimized by the moderator on the site

Muy interesante el artículo , cada vez somos mas los afectados por este tema.
Un saludo.

Antonio Moreno
This comment was minimized by the moderator on the site

Un artículo excelente, muy práctico y de plena actualidad.

Isabel G.E.
This comment was minimized by the moderator on the site

Los artículos sobre los Trusts siempre son interesantes y es bueno leer este análisis. Tal vez poco a poco se revele la verdadera naturaleza de los fideicomisos.

La situación descrita en el V3394-19 de 11 de diciembre de 2019 contiene algunas características importantes que sin duda han afectado las conclusiones de la DGT:

1) El consultante, también el settlor (donante) al Trust, es uno de los Trustees (fideicomisario) y es también uno de los beneficiarios designados.
2) La escritura del fideicomiso otorga a los Trustees una amplia discreción en la distribución de los ingresos y activos del Trust.

¡No es tan sorprendente que la DGT haya llegado a la conclusión de que el settlor no ha dispuesto efectivamente de la propiedad!

Los Trusts son totalmente flexibles en sus términos y el único límite a la forma en que se crean es la imaginación del creador. La única manera de entender un Trust es analizar sus verdaderos efectos legales. Cada Trust es diferente.

Aparte de su frecuente uso para manejar la disposición y transferencia de bienes entre miembros de una familia, los Trusts pueden crearse como vehículos de inversión colectiva (unit trusts), disposición de una herencia (Will trust), con fines benéficos (charitable trusts) e incluso pueden actuar como empresarios (trading trusts), como sólo algunos pocos ejemplos de los Trusts.

Estoy seguro de que la DGT llegaría a conclusiones muy diferentes dadas condiciones diferentes de un Trust.

Alistair Spence Clarke
No hay comentarios escritos aquí

Deja tus comentarios

  1. Publicar comentario como invitado.
0 Caracteres
Archivos adjuntos (0 / 3)
Compartir su ubicación

Subscríbase al boletín de Taxlandia, blog de opinión fiscal y tributaria

El usuario entiende que ha dado su consentimiento después de que se le haya facilitado ''información clara y completa'', que el mismo es ''libre, inequívoco y afirmativo'', y que ha leído la Política de privacidad

Taxlandia solo usa cookies técnicas, de sesión, y las google analitics configuradas de modo poco intrusivo. Puedes pulsar aceptar sin miedo alguno. En el caso de que no aceptes la web mantendrá todas sus funcionalidades salvo el uso del plugin de compartir en redes sociales.