La agencia patriótica
No hablaré de lo que se investiga como delito. Hablaré de lo que el Juez instructor ha declinado investigar porque no lo considera delito. Ese grave ‘Spin Off’ que se refiere la instrumentalización de la Agencia tributaria para silenciar críticas, para castigar a periodistas que investigaban a Equipo Económico, o como pura venganza, fuego amigo sobre rivales en su propio partido o fuego enemigo en el arco político opuesto, la extrema izquierda. No será delito, pero son conductas gravísimas en una Agencia Tributaria obligada al estricto sigilo sobre sus investigaciones y a la neutralidad en sus planes de inspección, que de ningún modo pueden someterse a sesgos ni órdenes políticas.
El desvergonzado intercambio de mensajes entre Santiago Menéndez, director de la Agencia y el Señor Montoro, no solo consistió en tener al ministro informado sobre inspecciones a particulares, para proporcionarle combustible parlamentario, sino que también consistió en múltiples instrucciones concretas del ministro al Director de la Agencia, para someter a inspección a sus críticos o rivales. Amenazas como la vertida al locutor de Onda Cero, Carlos Alsina, son inaceptables en un país democrático. Montoro, irritado por el tono crítico del espacio radiofónico del periodista, le recordó que “el IVA del libro electrónico lo decido yo. A tus accionistas quizás no les guste que lo suba” en clara referencia al grupo Planeta, propietaria de Onda Cero.
La comunidad tributaria tiene que hablar, posicionarse y tomar buena nota de estos sucesos inaceptables, porque aún no siendo delitos, se les parecen mucho y en todo caso suponen una clara deviación de poder inaceptable en el custodio del sistema tributario.
Felices vacaciones de verano. Hablaremos a la vuelta.
Antón Beiras Cal
Economista. Auditor. Abogado Tributarista
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