El fraude fiscal en España
Con este ilustrativo título se acaba de publicar por Aranzadi y AEDAF un tratado de 1.200 páginas, lo que da una idea sobre la gravedad del asunto.
Estamos hablando de un fenómeno que en España –la economía sumergida- alcanza el 25% del Producto Interior Bruto: unos 250.000 millones de euros. Y su correlato, la evasión fiscal correspondiente a esas actividades sumergidas, asciende a 40.000 millones de euros, el 4% del Producto Interior Bruto. Desde luego, el asunto no es moco de pavo.
En el apocalíptico mundo en el que vivimos, el mundo ‘Post-Lehman Brothers’, caracterizado por el resurgir de la pobreza, el auge de la desigualdad, la erosión de las clases medias del Estado del Bienestar, ha surgido incluso un activismo privado (Lista Falciani, Football leaks etc.) y un colectivo de Organizaciones no Gubernamentales que luchan o afirman luchar contra el fraude: Tal es el oscuro mantra al que ha sido reducida un comportamiento que existe desde que existen los impuestos. A fin de cuentas defraudar al fisco tiene que ver con engañar a los demás y con una cultura política alejada del civismo y de la buena fe, entendida como regla de conducta fundada en la honestidad, en la rectitud, en la lealtad y principalmente en la consideración del interés del otro, visto como un miembro del conjunto social que es jurídicamente tutelado, y en cuyo despliegue supone que se actúa con honradez, probidad, transparencia, responsabilidad y sin dobleces.





